Lechuga Romana
(Lactuca sativa)
Su origen es incierto aunque los antiguos romanos la cultivaban y en Egipto 500 años A.C., ya la conocían. Su producción es fácil. Pertenece a la familia de las Compositáceas.
Esta hortaliza es típica de climas fríos, aunque es
muy adaptable a otros climas, se considera óptima
para su desarrollo una temperatura entre 15°C y 18°C
tolerando máximas de 24°C y mínimas de 7°C. Es menos
resistente al calor y al frío que la lechuga larga.
Estas plantas crecen con rapidez, se recomienda un
suelo rico en materia orgánica (HUMUS) y nitrógeno
aunque en realidad cualquier suelo es bueno si el
clima y el drenaje del mismo es apropiado, requiere
mucha agua cuidando que no se encharque.
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